El Plan Maquiavélico Turístico en la Zona Maya
- Ian Poot Franco

- hace 3 días
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Actualizado: hace 3 días
Imagina un gran tablero de ajedrez donde cada pieza —trenes, hoteles, aeropuertos, parques— está colocada con precisión para que un solo jugador controle el juego. Ese es, en esencia, el plan turístico que se desplegó en la Península de Yucatán durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. No era solo infraestructura. Era un entramado diseñado para centralizar el flujo de turistas, dinero y poder en manos del Estado (y de sus amigos), inspirado directamente en modelos probados en regímenes como el cubano.

GAFSACOMM: El “GAESA” mexicano
En Cuba, el conglomerado GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, maneja gran parte del turismo: hoteles de lujo (a través de Gaviota), transporte, comercio y más. Es un monopolio opaco que genera divisas para el régimen mientras el resto de la isla sufre escasez. Los militares no están ahí por patriotismo turístico, sino porque controlan la principal fuente de ingresos en dólares.
AMLO, que siempre ha mirado con simpatía ciertos modelos “alternativos”, copió la receta con calca. Nace GAFSACOMM (Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica), administrado por la SEDENA. Esta entidad opera los hoteles oficiales del Tren Maya (Edzná, Calakmul, Tulum, Palenque, Chichén Itzá, etc.), aeropuertos y más.
¿Por qué las Fuerzas Armadas administrando hoteles y trenes? La respuesta oficial es “seguridad”. La real: replicar el control vertical cubano. En Cuba no hay competencia real; aquí, el plan era eliminarla o debilitarla.
El Disneylandia Maya con estación privada
AMLO posicionó estratégicamente su retiro en Palenque(“La Chingada”), justo donde hay una estación del Tren Maya y del Interoceánico. Inversiones millonarias en hospital, cuartel, campus y obras alrededor de su propiedad. No es casualidad: el epicentro del circuito turístico quedaba cerca de su feudo personal.
El Tren Maya no solo conectaría zonas arqueológicas. Buscaba redistribuir (y controlar) el turismo que históricamente se concentraba en Cancún y la Riviera Maya, canalizándolo hacia un ecosistema estatal: tren militar + hoteles GAFSACOMM + parques propios. Un “Disneylandia Maya” donde el visitante paga, viaja y duerme bajo el paraguas del mismo operador.
La competencia que había que aplastar
-Xibalbá (de Grupo Xcaret): Proyecto de parque temático en Yucatán que fue clausurado por “irregularidades ambientales” y falta de permisos. Curioso: obras del Tren Maya avanzaron con permisos acelerados en zonas sensibles perforando cenotes con pilotes oxidados y talando selva a diestra y siniestra. Xcaret, un operador privado exitoso y consolidado, representaba exactamente lo que el modelo no tolera: competencia de calidad.
-Parque del Jaguar: La respuesta oficial. Ubicado cerca de Tulum y conectado al Tren Maya, promovido como atracción estrella. Menos pulido, más “estatal”. La idea era clara: en lugar de ir a Xcaret o competidores privados, ve al Jaguar, come en nuestros hoteles, viaja en nuestro tren.
Incluso hubo presiones y disputas por el nombre y posicionamiento de Xcaret, según narrativas recurrentes en el sector. No se trata de odio al turismo privado que “lo hace bien”, sino de que ese éxito desafiaba el monopolio deseado.
El fracaso del coyote
Como el Coyote del Correcaminos, AMLO persiguió el plan con tenacidad, pero la realidad le jugaron en contra. Ocupación baja en los hoteles GAFSACOMM, sobrecostos, impactos ambientales cuestionados, y un modelo que no termina de despegar como se prometió. El Pemex turístico no funcionó del todo. El “desarrollo” prometido se topó con ineficiencias típicas de la administración centralizada.
Mientras tanto, el turismo privado de la Riviera Maya sigue siendo el motor real: más eficiente, mejor valorado por visitantes y generador de empleo genuino.
Reflexión para el turista sagaz
Este no es un artículo contra el Tren Maya ni contra disfrutar la cultura maya. Al contrario: la Península es un tesoro que merece explorarse con respeto. Pero vale la pena entender la trama detrás de las fotos oficiales. Cuando ves un hotel GAFSACOMM, un trayecto en Tren Maya o el Parque del Jaguar, recuerda que forman parte de un diseño mayor: centralizar el control económico y turístico bajo una lógica de Estado-empresario-militar.
Viaja, disfruta los cenotes, las ruinas y la gente. Pero elige con ojos abiertos. El verdadero encanto de Yucatán no está en los megaproyectos maquiavélicos, sino en su riqueza auténtica, que existía mucho antes y sobrevivirá mucho después de cualquier plan sexenal.




Excelente Artículo, una perspectiva muy desafiante pero muy notable.