Restaurantes de abolengo en CDMX: donde comen los que saben comer
10 restaurantes de la Ciudad de México que no necesitan estar de moda para seguir siendo extraordinarios. Y una bola extra que merece seguir formando parte de nuestra memoria gastronómica.
Confieso que ya estoy harto de las tostadas de atún.
Parece que los nuevos circuitos gastronómicos se pusieron de acuerdo: tostadas de atún, tacos de sirloin, algún corte disque prime, una ensalada y una carta de cocteles y shots más extensa que la de alimentos. Todo acompañado de música a todo volumen, cuentas astronómicas y suficiente alcohol para que su efecto obnubilador nos haga olvidar que, en realidad, no comimos nada extraordinario.
Mientras tanto, hay restaurantes que llevan décadas preparando recetas que requieren horas de cocción y conservando sabores que no caben en una tostada con mayonesa de chipotle.

Y he descubierto una señal que rara vez falla: si entras y está lleno de señores que llevan treinta años comiendo ahí, probablemente estás en el lugar correcto. No necesitan TikTok, conocen al mesero y saben perfectamente qué pedir.
Así que dejemos por un momento las aperturas de moda. Porque no todo tiene que estar en Roma, Condesa, Polanco o Coyoacán para ser bueno.
Estos son mis diez restaurantes de abolengo en la CDMX: lugares donde todavía se viene a comer, no a aparentar.
1. Casa Gallega: un bufet español extraordinario en la Doctores
La Casa Gallega es una de esas grandes sorpresas que ofrece la Ciudad de México cuando uno decide salirse de los circuitos gastronómicos habituales.
No esperes un restaurante de diseño ni instalaciones que parezcan recién inauguradas. Es un lugar antiguo, tradicional, con una atmósfera que conserva el carácter de otra época.

Pero su verdadero atractivo está en la comida.
Su bufet de cocina española es extraordinario. Es de esos lugares donde puedes sentarte con calma, recorrer las distintas preparaciones y disfrutar de una comida generosa, sin que nadie tenga que explicarte durante diez minutos el concepto detrás de cada platillo.
Una gran sorpresa en una colonia donde muchos ni siquiera pensarían buscar un restaurante de estas características.
Av. Cuauhtémoc 166, Doctores.
2. Casino Español: comer en un palacio
El Casino Español es, sencillamente, impresionante.
Ubicado en pleno Centro Histórico, este edificio inaugurado en 1905 conserva salones monumentales, una arquitectura elegantísima y una atmósfera que parece transportarnos a otra época.
Pero lo mejor es que la cocina está a la altura del escenario.
Aquí la gastronomía española tiene un protagonismo absoluto: tortilla de patatas, pulpo a la gallega, paella, fabada y otras preparaciones tradicionales que invitan a disfrutar sin prisas.
Es uno de esos lugares donde uno se pregunta cómo es posible que tanta gente siga haciendo fila en los restaurantes de moda mientras existen auténticos palacios gastronómicos como este.
Isabel la Católica 29, Centro Histórico.
3. Bar El Sella: el chamorro y la tradición
Otra joya de la colonia Doctores.
El Sella es una cantina de tradición española fundada en 1950, donde el chamorro se ha convertido en una de sus grandes especialidades. También destacan preparaciones como el chorizo a la sidra.

Aquí se viene a comer bien, a compartir, a conversar y a disfrutar de una cocina que no necesita reinventarse cada temporada.
El ambiente conserva ese carácter de las cantinas de toda la vida, donde la sobremesa forma parte de la experiencia y donde el comensal sabe exactamente a qué viene.
Si te gusta el chamorro, este es uno de esos lugares que vale la pena conocer.
Dr. Balmis 210, Doctores.
Torcuato Tasso 315, Polanco.
Prado Norte 382, Lomas de Chapultepec. barelsella.mx
4. El Mesón del Cid: una cena medieval en plena ciudad
El Mesón del Cid es mucho más que un restaurante de cocina española.
Su ambientación medieval, sus salones y su propuesta gastronómica lo convierten en una experiencia distinta a la de cualquier restaurante convencional.
Su gran particularidad son las cenas temáticas con espectáculo medieval, que permiten disfrutar de una velada donde la gastronomía y el entretenimiento se encuentran.
Es un restaurante con personalidad, de esos que no se parecen a ningún otro y que demuestran que la gastronomía también puede ser una experiencia cultural.

Humboldt 61, Centro.
5. Cerro de la Silla, el cabrito con sabor de las brasas
Hay restaurantes a los que uno va por la decoración, otros por el ambiente y algunos, sencillamente, porque se le antoja comer algo extraordinario.
El Cabrito pertenece a esta última categoría.

Su especialidad es precisamente el cabrito a las brasas, una preparación que requiere paciencia, conocimiento del producto y respeto por la cocción.
Aquí el protagonista no es el coctel de moda, sino el sabor de la carne y esa experiencia de sentarse a disfrutar de una buena comida.
Un restaurante para quienes todavía aprecian las especialidades que no necesitan demasiados adornos.
Av. Montevideo 481, Lindavista Sur.
6. Monte Cristo: una casa señorial al norte de la ciudad
Monte Cristo es uno de esos restaurantes que sorprenden desde que llegas.
Ubicado al norte de la Ciudad de México, ocupa una hermosa casa de estilo señorial que conserva una atmósfera muy particular.
Su propuesta recupera la tradición de la cocina mexicana, con preparaciones que van mucho más allá de los platillos que encontramos repetidamente en los restaurantes contemporáneos.

Es un lugar para disfrutar de la arquitectura, la buena mesa y una comida sin pretensiones.
Porque, a veces, no hace falta viajar demasiado lejos para encontrar una gran experiencia gastronómica.
Insurgentes Norte 1980, Lindavista.
7. El Nopalito: más de 75 años de tradición y abolengo
El Nopalito es una de las grandes instituciones gastronómicas del norte de la Ciudad de México.
Fundado en 1949, acumula ya más de 75 años de historia y ha acompañado a generaciones de familias mexicanas.
Su enorme finca, sus jardines y sus espacios para celebraciones forman parte de una experiencia que conserva el abolengo de los grandes restaurantes tradicionales.
Su cocina incluye especialidades mexicanas como la barbacoa, los escamoles y el chile en nogada, además de una amplia propuesta gastronómica.
Es uno de esos lugares donde salir a comer todavía puede convertirse en un acontecimiento familiar.
Insurgentes Norte 1037, Guadalupe Insurgentes.
8. Danubio: una institución gastronómica del Centro Histórico
El Danubio es uno de esos restaurantes que han acompañado la historia gastronómica de la Ciudad de México.
Fundado en 1936, conserva una propuesta de cocina vasca y española, con los pescados y mariscos como protagonistas.
Es un lugar de manteles, servicio tradicional y especialidades que han sobrevivido al paso de las décadas.
Aquí no hace falta inventar una nueva tendencia gastronómica cada seis meses.
La experiencia consiste en disfrutar de una cocina que ha construido su prestigio a lo largo de generaciones.
República de Uruguay 3, Centro Histórico.
9. La Ópera: una cantina que es parte de la historia de México
La Ópera es espectacular.
Su barra, sus techos, sus salones y esa atmósfera de cantina histórica la convierten en uno de los establecimientos más emblemáticos del Centro Histórico.
Es un lugar donde la arquitectura, la historia y la gastronomía se encuentran.
Aquí puedes disfrutar de una comida tradicional, pedir una bebida y dejar que la sobremesa se extienda mientras observas un espacio que parece haber resistido el paso del tiempo.

No es solamente una cantina. Es parte de la memoria gastronómica de la ciudad.
5 de Mayo 10, Centro Histórico.
10. Los Panchos: cocina mexicana sin pretensiones
Los Panchos es una demostración de que la buena cocina mexicana no necesita demasiadas complicaciones.
Fundado en 1945, este restaurante ha construido su historia alrededor de las carnitas, el chicharrón y una amplia variedad de platillos tradicionales mexicanos.
Es un lugar al que uno llega con un objetivo muy claro: comer bien.
Su propuesta es generosa, auténtica y sin pretensiones. No necesita convertir cada platillo en una experiencia conceptual ni disfrazar sus recetas para hacerlas parecer modernas.
A veces, unas buenas carnitas, una tortilla y una salsa son suficientes para recordarnos la grandeza de nuestra gastronomía.
Ubicación: Tolstoi 9, Anzures.
Bola extra: El Kioskito, un clásico que se resiste a desaparecer
No será un gran restaurante gastronómico, pero El Kioskito tiene algo que muchos quisieran: historia, tradición y precios asequibles.
Fundado en 1948, sus carnitas estilo Michoacán han acompañado a generaciones de capitalinos. Sus establecimientos cerca de la Alameda y en Avenida Chapultepec conservan ese encanto de los lugares que parecen detenidos en el tiempo.
No necesitas gastar una fortuna ni reservar con semanas de anticipación. Aquí se viene a comer sin complicaciones.
Porque no todo restaurante memorable tiene que ser extraordinario. Algunos simplemente llevan décadas haciéndonos felices.
Balderas 12, Centro Histórico.
Sonora 6, Roma Norte.
In memoriam: dos grandes restaurantes de abolengo que se nos fueron
No puedo terminar esta lista sin recordar dos restaurantes extraordinarios que, lamentablemente, no sobrevivieron a la pandemia. La Hostería de Santo Domingo, donde se preparaba el mejor chile en nogada de la Ciudad de México, disponible durante todo el año en un recinto histórico espectacular. Y Casa Rosalía, donde se servía, a mi gusto, la mejor paella de toda la ciudad; un lugar tan especial que mis papás incluso llegaron a compartir mesa con Juan Gabriel. Ambos cerraron y nunca regresaron. Con ellos se fueron dos grandes referentes de nuestra gastronomía de abolengo, sus recetas, sus sobremesas y una parte de la historia de la ciudad.
¡Y qué falta nos hacen lugares como esos!





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