Zacatlán: donde la niebla huele a manzana, el tiempo cobra vida y la aventura se vive
- Ian Poot Franco

- hace 6 días
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Actualizado: hace 2 días
En medio de las montañas del norte del estado de Puebla, muy cerca de la Ciudad de México, existe un destino que no solo se visita: se vive. Zacatlán, mejor conocido como Zacatlán de las Manzanas, es uno de esos lugares que todo viajero —y todo profesional del turismo— debería conocer al menos una vez en la vida.

A primera vista, Zacatlán se presenta como un pueblo profundamente ligado a la manzana. Y sí, la fruta está en todas partes: en los huertos, en la gastronomía y en su identidad colectiva. Pero basta caminar unas horas para descubrir que su actividad es mucho más amplia y sofisticada.
Aquí conviven panes artesanales rellenos de queso que se han vuelto legendarios, una tradición relojera que ha llevado relojes monumentales a plazas y torres de todo México, y una cultura sidrera centenaria, con algunas de las casas productoras más antiguas del país.

A este mosaico se suman paisajes que parecen sacados de una postal: montañas cubiertas de niebla, barrancas profundas, cascadas imponentes y rutas de aventura que han convertido a Zacatlán en un referente del turismo de naturaleza y experiencia. Incluso industrias inesperadas —como la presencia de Armas Trejo— forman parte del relato productivo del destino, recordándonos que Zacatlán no es solo pintoresco: es diverso, complejo y auténtico.

Qué hacer sí o sí en Zacatlán
Cascadas de Tulimán:
un parque de cuento
Visitar las Cascadas de Tulimán es entrar a un parque que parece encantado. Este espacio natural combina varias cascadas, senderos, tirolesas y miradores con vistas que quitan el aliento. Entre sus joyas se encuentra un árbol hueco que parece salido de un cuento de hadas, así como pozas de aguas minerales y azufradas. Todo culmina con la vista de una de las cascadas más altas de México, confirmando por qué Zacatlán es un destino de naturaleza de alto nivel.

Rutas extremas en cuatrimoto y RZR
Zacatlán también se recorre con adrenalina. Existen rutas diurnas y nocturnas que atraviesan caminos de montaña, bosques y barrancas a bordo de cuatrimotos y vehículos RZR. Estas experiencias no solo ofrecen emoción: permiten descubrir paisajes inaccesibles de otra forma y vivir la montaña bajo la luna, en un ambiente que mezcla silencio, naturaleza y aventura.


Mirador Los Jilgueros: Zacatlán desde las alturas
Una parada obligada es el Mirador Los Jilgueros, uno de los puntos panorámicos más espectaculares de la región. Además de contar con restaurante, este mirador se ha convertido en un spot ideal para fotografía profesional, ya sea con cámara o con drone. Desde aquí, el paisaje se despliega en capas de montañas, barrancas y neblina que hacen evidente por qué Zacatlán es uno de los destinos más fotogénicos del centro del país.

Panadería San Francisco: un pan que justifica el viaje
La Panadería San Francisco es famosa por su pan relleno de queso, considerado por muchos como uno de los panes más ricos que se pueden probar en México. Caliente, crujiente por fuera y suave por dentro, este pan se ha convertido en un símbolo gastronómico del destino y en una parada absolutamente obligatoria.


Sidra y refrescos: la manzana transformada
La Cidrería San Rafael, una de las sidreras más antiguas de México, es otro imperdible. Además de su tradicional sidra, aquí se producen algunos de los refrescos artesanales más ricos del país, destacando los de manzana, durazno y blueberry. Bebidas que demuestran cómo un producto agrícola puede convertirse en identidad, tradición y experiencia turística.

Relojes Centenario: cuando el tiempo se vuelve espectáculo
En la Relojes Centenario ocurre uno de los espectáculos más singulares de México. Cuatro veces por semana, la fábrica presenta un show de luz y sonido en el que se abren los balcones y aparecen autómatas vestidos con trajes típicos de distintos estados del país, acompañados de música regional.

El recinto alberga también un museo de relojes de distintas épocas y permite conocer la fabricación de los relojes monumentales que hoy marcan el tiempo en plazas y torres de todo México. Un ejemplo claro de turismo industrial convertido en experiencia cultural.


Vitromurales y mirador de vidrio: arte y vértigo entre mosaicos
Uno de los elementos más sorprendentes de Zacatlán son sus vitromurales. Estos murales decoran el panteón y diversas calles, elaborados con miles de pequeños pedacitos de mosaico que componen escenas vibrantes: desde la historia prehispánica de la región y relatos de dioses de las culturas ancestrales hasta escenas de la vida cotidiana y temas religiosos. Más que adornos, son relatos visuales que recorren el pueblo y se han convertido en uno de sus grandes atractivos culturales.

Junto a ellos, un mirador de vidrio permite suspenderse literalmente sobre el vacío y contemplar desde las alturas la barranca que rodea Zacatlán; una experiencia que combina adrenalina y contemplación, perfecta para los amantes de las vistas panorámicas y la fotografía.
Tranvía de leyendas
La operadora turística AXKAN lleva su nombre del náhuatl ahora, y su filosofía es justamente situarte en el presente de Zacatlán. Dedicada a recorridos que exhiben tradiciones, cultura, historia, gastronomía y naturaleza, esta empresa ofrece experiencias únicas conducidas por guías capacitados. Uno de sus servicios más famosos es el tranvía de leyendas: un pequeño tren urbano que serpentea por las calles del pueblo narrando cuentos, mitos y leyendas locales. A bordo, un narrador se convierte en brujo, historiador y guía; al ritmo del traqueteo del tranvía, relata historias prehispánicas, anécdotas coloniales y viejas fábulas del pueblo, haciendo que cada esquina cobre vida. Este paseo temático —ideal para familias y amantes de la narrativa— permite redescubrir Zacatlán desde una perspectiva lúdica y cultural, y es la excusa perfecta para explorar rincones menos conocidos mientras escuchas relatos que solo se cuentan aquí.

Café de altura: aroma y sabor de la Sierra Norte
Zacatlán no solo huele a manzana y sidra, también se distingue por su café de altura, cultivado en comunidades serranas como la junta auxiliar de San Cristóbal Xochimilpa, donde se produce un grano exquisito, aromático y con carácter propio. Un ejemplo destacado es Dulce Mujer de Café, una marca que pone en valor este café serrano y su origen, difundido con pasión por **Anifany Herrera**, quien además ha creado una galería en el corazón de Zacatlán para compartir la historia, el proceso y la cultura cafetalera local. Probar este café no es solo una pausa reconfortante: es una forma de conectar con la identidad productiva de la Sierra Norte de Puebla, con sus saberes, su tierra y su gente.


Dónde hospedarse
Las opciones de hospedaje en Zacatlán son amplias y variadas, con decenas de cabañas inmersas en el bosque. Entre nuestras recomendaciones destacan:
California Cabins
La Peña del Zopilote
La Cumbre Cabañas

Dónde comer
Zacatlán es un destino que se saborea. En el centro del pueblo recomendamos
Casa Fernández, ideal para probar cocina local bien ejecutada
El Andador, perfecto para disfrutar del ambiente del Pueblo Mágico
El Mercado Municipal de Zacatlán es otra parada obligatoria, con opciones tradicionales, honestas y llenas de sabor.

Zacatlán, un destino completo
Zacatlán no es solo un Pueblo Mágico bonito: es un destino integral. Naturaleza, aventura, gastronomía, industria, tradición y experiencias únicas conviven en un territorio cercano a la Ciudad de México y con un enorme potencial turístico bien trabajado.
Un lugar que no solo se visita… se recomienda.

Agradecimiento especial a Fernando Torres, Director General de Zacatlán Travel y de Maru Fernández, Regidora de Turismo del Municipio de Zacatlán.

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