Cuetzalan de día y de noche: sabores, café y diversión
Hablar de Cuetzalan es hablar de uno de los grandes referentes turísticos de Puebla. Fue el primer Pueblo Mágico del estado y uno de los primeros destinos de México en recibir este nombramiento. Y basta caminar unos minutos por sus calles para entender por qué.
Cuetzalan tiene prácticamente todos los ingredientes que buscamos cuando viajamos: naturaleza, cultura, gastronomía, tradiciones, café, arquitectura, aventura y una identidad que se siente viva.

Pero hay algo de lo que pocas veces hablamos cuando promocionamos un destino: el turista también necesita divertirse.
Porque un destino turístico no solamente debe tener cosas que ver. Necesita lugares para sentarse, comer bien, tomar un café, encontrarse con otras personas, escuchar música, bailar y prolongar la experiencia hasta la noche.
Y Cuetzalan tiene mucho de eso.
El Mirador de Asís: Cuetzalan desde las alturas
Uno de los lugares que más disfruté durante esta visita fue El Mirador de Asís.
Aquí buena parte de la experiencia está precisamente en el entorno. Sentarte, comer, tomar algo y contemplar el paisaje de la Sierra Norte poblana ayuda a entender que en Cuetzalan la naturaleza no es solamente un atractivo turístico: forma parte de la vida cotidiana.

Es uno de esos sitios donde vale la pena olvidarse un rato del reloj y simplemente disfrutar dónde estás.
La Buena Vida: una terraza para desayunar sin prisas
También estuvimos en La Buena Vida, en pleno centro de Cuetzalan.
La terraza es muy agradable y los desayunos merecen una mención especial. Probamos unos chilaquiles con arrachera deliciosos y, por supuesto, la cecina, uno de esos sabores que inevitablemente te recuerdan que estás en la Sierra Norte de Puebla.
Es un gran lugar para comenzar el día antes de salir a caminar y descubrir el pueblo.

Hotel La Peña: cocina poblana para quedarse con ganas de volver
Otra de las sorpresas gastronómicas del viaje fue el restaurante del Hotel La Peña.
Aquí probamos tlayoyos, carne y una sopa azteca verdaderamente exquisita. Es una propuesta que funciona muy bien porque recupera esos sabores que uno espera encontrar cuando visita Puebla, pero dentro de un espacio agradable y cuidado.
Y eso también es parte del desarrollo turístico: que la gastronomía deje de ser
solamente una necesidad del viajero y se convierta en una experiencia.

Los antojitos del centro
Pero tampoco todo tiene que suceder dentro de un restaurante.
Una de las mejores maneras de conocer Cuetzalan es caminarlo.
A un costado del centro puedes encontrar pequeños establecimientos y puestos con antojitos de la región. Hay que probar, preguntar y dejarse llevar.
Porque muchas veces el verdadero sabor de un destino aparece precisamente ahí: en una cocina pequeña, en un puesto, en un mercado o en una receta que alguien lleva preparando durante años.

Y por supuesto, café
Sería prácticamente un pecado visitar Cuetzalan y no tomarse un buen café.
Estamos en una región cafetalera y eso se nota. El café aquí no debería verse únicamente como una bebida, sino como parte de la identidad y de la experiencia del destino.
Entre los lugares que vale la pena conocer está Cafetales, ideal para hacer una pausa, sentarse y disfrutar de uno de los productos más representativos de la región.
También recomiendo conocer Villa de los Vientos, otro de esos espacios que complementan la experiencia de recorrer Cuetzalan y sus alrededores.
Toca Toca: donde Cuetzalan se encuentra de noche
Y después de recorrer, comer y tomar café, llega otra pregunta indispensable:
¿Dónde nos divertimos?
Aquí aparece uno de los lugares más interesantes de la vida nocturna de Cuetzalan: Toca Toca.

Fundado en 1990, lleva más de 35 años formando parte de la vida social del destino y conserva algo que cada vez es más difícil encontrar: ese sentimiento de convivencia entre habitantes, amigos y visitantes.
Tiene capacidad para alrededor de 300 personas y un ambiente cosmopolita, pero al mismo tiempo muy cercano y familiar.
Aquí puedes encontrarte grupos de amigos, universitarios, familias, tíos, abuelos y turistas compartiendo el mismo espacio.
Y si eres extranjero, todavía mejor.
Puedes llegar a Cuetzalan pensando que solamente vas a conocer su arquitectura y terminar aprendiendo a bailar cumbia o salsa con la gente del lugar. Y, con un poco de suerte, quizá después seas tú quien termine enseñándole algunos pasos de electrónica a los locales.
Eso es turismo también: convivir.
Toca Toca tiene además una característica especialmente interesante para el viajero nocturno: su cocina permanece abierta hasta las 2 de la mañana.
Y cuando después de bailar aparece el hambre, todavía puedes pedir algo para comer. Entre sus especialidades destacan sus pizzas gourmet preparadas en horno de piedra.
No es un detalle menor. Los destinos turísticos necesitan vida después de que cierran los atractivos tradicionales.
Cuetzalan no termina cuando cae la noche
Los Voladores, sus tradiciones indígenas, sus calles empedradas, la neblina, las montañas, las cascadas y el café seguirán siendo parte fundamental de la identidad de Cuetzalan.
Pero si queremos entender el turismo contemporáneo, tenemos que mirar también lo que sucede entre un atractivo y otro.
Dónde desayunas. Dónde pruebas la comida local. Dónde tomas café. Dónde contemplas el paisaje. Dónde conoces gente. Dónde bailas. Dónde terminas la noche.
Porque los grandes destinos no solamente se visitan.
Se comen, se caminan, se beben, se bailan y, sobre todo, se viven.
Y Cuetzalan tiene mucho para vivir.






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