Lecciones mundiales para revitalizar el modelo mexicano
Despues de una trayectoria ascendente, de casi 80 años, el modelo turístico mexicano, parece haber llegado a su estabilización o agotamiento y en algunas regiones, sobre todo en el Caribe Mexicano, ya registra un franco deterioro y severas reducciones que vale la pena analizar mas a fondo.

El turismo se convirtió de manera inesperada para muchos países, en la vía mas efectiva, para proveer a sus habitantes, de un modo de vida digno, estable y francamente satisfactorio, de una manera mucho mas exitosa que otras actividades económicas.
Nuestra extraordinaria dotación de recursos naturales, históricos y culturales, mas una ubicación privilegiada, junto al mercado emisor mas importante, que son los Estados Unidos, provocó que en todos los rincones de nuestro país, se perfilara y se persiguiera, una posibilidad muy concreta de desarrollar y promover el turismo.
Pero no sólo fue rentable el turismo internacional, sino que una muy numerosa población nacional, respondió con entusiasmo a la invitación a conocer y disfrutar de nuestras playas, zonas arqueológicas, ciudades coloniales, pueblos mágicos, metrópolis modernas, gastronomía, artesanía, comunidades indígenas y una rica historia, que se fue organizando y engarzando, con una destacada amabilidad y anfitrionía de una poblacion alegre, amable, musical, bailadora y mucho muy pintoresca.
Es un hecho, que a pesar del abandono y olvido gubernamental reciente, México siempre ha sido uno de los países mas interesantes y atractivos para visitar del todo el mundo.
Nuestros principales enemigos turísticos han sido, la inseguridad pública, fenómenos naturales desastrosos, en especial ciclones, temblores, sequías e inundaciones y en algunos casos, una desmedida codicia empresarial, que ha generado, burbujas de animadversión, como la que se presentó recientemente en Tulúm, pero en menor medida, aunque hay que mecionarlos tambien, inseguridad jurídica al canalizar la inversión turística, carencia de estímulos y financiamientos adecuados a ese tipo de negocios y finalmente algunos gobiernos que no comprenden la naturaleza e impacto del turismo y que la encajonan en una normatividad global que no le funciona ni le corresponde.
A diferencia de la actividad agrícola, industrial, de servicios financieros o comercial que son los principales generadores de actividad económica, el turismo se compone por una cadena de valor, mucho mas amplia, en la que participan mujeres y jóvenes en un porcentaje mayor que en las otras ramas económicas, ademas de que la creación de una plaza laboral, tiene un costo menor, mientras que los trabajadores se capacitan y desarrollan en activo.
Dicha cadena de valor turístico, está sin duda integrada por grandes eslabones, como son los hoteleros, las líneas aéreas, los restaurantes, los transportistas terrestres, los agentes de viajes, los guías de turistas y todos los trabajadores de esas empresas, pero mayoritariamente está integrada por artesanos, emprendedores, microempresarios y muchos otros individuos, que prestan sus servcios de manera independiente e individual, lo que dificulta que exista un grupo consolidado u homogéneo, que abogue o gestione sus requerimientos. Esa labor la efectúa directamente el gobierno, quien diseña y encabeza una política pública que impulse o facilite la actividad turística.
En otras palabras, el turismo se siembra por obra del gobierno, de lo contrario, no se consolida, ni se madura el modelo turístico que se persiga.
Ejemplos mundiales sobran, entre los que se puede mencionar a Turquía, Dubai, España, Croacia, República Dominicana, Singapur, Japón, Corea del Sur y China, entre varios otros y sin duda a nivel mundial se reconoce el caso de México, como uno de esos procesos exitosos en materia de turismo, en donde ocupamos un lugar mas destacado que en otros rubros.

Este camino al éxito turístico, requirió de decadas de esfuerzos contínuos y de la maduración de un modelo que integre la oferta adecuada con la demanda posible.
El turismo en México, es producto de un decidido impulso gubernamental bien reconocido, ya sea con Miguel Alemán Valdés, que transformó a Acapulco, de un Puerto Comercial histórico, a un destino turístico de calidad y fama mundial; Adolfo López Mateos que creó los Centros Vacacionales del IMSS y el TURISSSTE, para que viajaran los servidores públicos, sus familias y sobre todo los jubilados; Luis Echeverría que creó Cancún, Los Cabos e Ixtapa; José López Portillo que estableció los albergues del CREA en varios destinos de playa, para estancias y campamentos turísticos infantiles; Miguel de la Madrid que creó Huatulco y Loreto; Carlos Salinas de Gortari ideó los SWAPS que era un mecanismo financiero, que intercambiaba deuda, por obra turística y logró que grupos empresariales que no se ocupaban del turismo, voltearan a verlo por primera vez; Ernesto Zedillo removió los obstáculos medioambientales que detonaron el Corredor Cancún-Tulúm; etc, etc.
Esperamos que en el futuro próximo, se comprenda que sin el brazo operativo del Gobierno, el turismo languidece, el Sector Privado se ocupa de promover sus servicios, pero la Marca-País y el deteriorado prestigio que cargamos actualmente los mexicanos, por la desbordada delincuencia organizada, no se contrarresta profesionalmente por carecer de un organismo especializado que se ocupe de ello, como con los que sí cuentan nuestros competidores.
El turista es un consumidor muy cotizado y procurado por agencias especializadas de mercadotécnia, como las que tuvimos en el pasado. Con el espectacular crecimiento de las redes sociales, los viajes se han convertido en uno de los productos mas atractivos, buscados y promovidos. Como muestra de ello, les comparto este listado de LOS PAISES MAS EXTREMOS, que sin necesidad metodológica de establecer criterios específicos, nos divierte con afirmaciones ligeras y desprendidas del rigor académico, para comprobar que COMO MÉXICO NO HAY DOS.





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